El automóvil se presenta al público el 4 de julio de 1957 con el nombre de Nuevo 500 para subrayar su descendencia del 500 Topolino que llegó a su serie C y había salido de producción pocos años antes. La velocidad máxima sería de 85 km/h, y el precio de lanzamiento (alto comparado a el del Fiat 600) de 490.000 liras.
Las terminaciones de la primera serie son verdaderamente espartanas, faltan sobre todo los cromados (muy solicitados por los italianos de aquellos años). Las luces con un único comando Bosch de seis posiciones, los vidrios fijos con dos deflectores laterales que abriéndolos a pleno eran molestos a las manos sobre el manillar. El techo es sustituido por una amplia capota de tela que descendía casi hasta el comienzo del cofre posterior. La tracción es posterior, como casi todos los vehículos de la época, las suspensiones son las mismas que las del Fiat 600, al igual que los indicadores de dirección laterales.
El vehículo tiene una fría acogida, dado que da una sensación demasiado básica, y también las prestaciones son motivo de crítica: el motor poco elástico, la potencia modesta, la velocidad máxima es demasiado baja.
Bastaría poco para contentar a la clientela y en el mes de septiembre del mismo año sale una versión levemente mejorada, pero que no cumple con los objetivos de los posibles compradores; es entonces cuando se piensa en una mejora sustanciosa y se trabaja sobre el motor y sobre el equipamiento. En el mes de noviembre la Fiat vuelve a sacar a la venta dos nuevas versiones Nuevo 500 Económico y el Nuevo 500 Estándar, presentándolos en el Salón del Automóvil de Turín.
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